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Tota Pulchra: Representación mariana



Tota Pulchra México, S.XVII

Óleo sobre tela

134 x 97 cm


La Tota Pulchra es una forma de representación iconográfica de la Virgen María, que surge en Europa por la necesidad de crear una imagen universal, con carácter emblemático y síntesis simbólica para representar a la Virgen María. Alude a una simbología mística que surgió en la Edad Media y su iconografía es una interpretación entre María y tres figuras bíblicas: la esposa del Cantar de los Cantares, la Mujer apocalíptica y una nueva Eva.

Esta nueva imagen fue bien aceptada por el sector eclesiástico, lo cual hizo que esta representación fuera la primera y única imagen de la Virgen María en llegar a la Nueva España, motivo por el que su reproducción continuó a pesar de que en el siglo XVII se definió la imagen de la Virgen de Guadalupe.


La Tota Pulchra fue utilizada en España como iconografía predominante de la Inmaculada, desde que se estableció con un grabado producido alrededor de los años 1500, mientras que en el caso de América, fue con un fresco del convento franciscano de Huejotzingo. Por ello, es importante destacar que en esta representación se han presentado cambios simbólicos, debido a la evolución en el discurso teológico inmaculista.

Dentro de la simbología más importante tenemos a la virgen parada sobre la luna, las estrellas que la rodean, las manos juntas a la altura del pecho y la cabeza agachada –gesto que proviene de la imagen de la Mujer apocalíptica medieval–, también incluye, el sol, la luna –de origen en la anteponía medieval–, el lirio entre espinas, el pozo de aguas vivas, la fuente de la sabiduría, la torre de David, el huerto cerrado, la torre de marfil, el espejo sin mancha, la ciudad de


Dios, las escaleras al cielo y la presencia de un Dios Padre en la parte superior. En la Nueva España estos símbolos eran fluctuantes, en ocasiones, se agregaban o quitaban, e incluso algunos desaparecían por completo. El paisaje corrió con la misma suerte y los símbolos marianos se distribuyeron entre celajes y el suelo, creando así una Tota Pulchra característica de la colonia española en el territorio mexicano.


La pieza que con gusto compartimos con usted es del siglo XVII y un claro ejemplo de la Tota Pulchra. Su iconografía puede ser ubicada en diferentes representaciones de la misma imagen, como la "Tota Pulchra con Santo Tomás y Escoto" del s. XVI que se encuentra en el ex convento de San Miguel, Huejotzingo. Tanto la fuente hexagonal, las estrellas –que no necesariamente tienen que ser doce–, las nubes que la rodean y la luz dorada que la ilumina son elementos que comparten y que también podemos identificar en sus representaciones contemporáneas, como es el caso de la "Inmaculada" realizada en arte plumaria que se encuentra en el Museo de América; mientras que la forma de su cara, el cabello y posición corporal dejan en evidencia la tradición española. Con lo cual, todos estos elementos nos permiten ubicarla como una representación típica del periodo virreinal.


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